“Pillarse los dedos” puede tener habitualmente dos sentidos por lo menos:
1. Literalmente: hacerse daño atrapándose los dedos con una puerta, cajón, máquina, etc.
Ejemplo: Me he pillado los dedos con el asiento abatible de una furgoneta.
2. Figurado: comprometerse demasiado, arriesgarse o quedar mal por haber dicho/prometido algo que luego puede volverse en contra.
Ejemplo: No quiero pillarme los dedos dando una fecha exacta.
También se usa mucho en negativo:
“No pillarse los dedos” = ser prudente, no comprometerse demasiado.
Ejemplo: El profesor no se quiso pillar los dedos y dijo que la nota saldría “tan pronto como fuera posible, en los próximos días”.