“Al terminar esa larga caminata y sentarte a descansar en un refugio, la mente no repasa cada kilómetro llano ni todos los paisajes hermosos que cruzaste; se queda fija en la pequeña piedra que llevabas dentro de la bota en el último tramo, o en aquel sendero a la izquierda que viste en la última bifurcación y decidiste no tomar porque ya estabas cansado. No es un lamento, es el mapa mental del excursionista tiquismiquis diciéndote: “Ahí quedó un desvío sin pisar”. El desvío sigue en el mapa, pero tú ya estás en tu casa, con las botas quitadas, y no necesitas volver a ponértelas para regresar a esa montaña».”
Estaba pensando que en la vida universitaria no siempre acompañan los resultados. Cuando cierras cualquier ciclo, en las diferentes etapas profesionales o personales, siempre nos queda más cerca lo que no fuimos capaces de terminar o incluso en lo que claramente fallamos, aunque ese sea el motor que nos ha traído hasta aquí.
Es el sesgo de la tarea incompleta (Efecto Zeigarnik) nuestro cerebro recuerda mucho más y mejor las tareas inacabadas que las terminadas. No es un auto-reproche lastimero, es simplemente la memoria operativa diciéndote “dejamos ese cajón abierto”.
Saber que es un mecanismo puramente cerebral me ayuda a quitarle carga emocional.
Ciertamente algunas veces dejaste algún cajón abierto en alguna mesa, pero quizás ya no necesitas volver a sentarte en esa mesa nunca más. 😉
o es como en la fotografía de antes:
“Has completado un carrete entero con las mejores vivencias, esfuerzos y paisajes que has visto en tu vida profesional. Lo has llevado a revelar y el laboratorio te entrega un álbum magnífico:
tu carrera, tus conocimientos y tu merecido descanso al terminar el curso.
Sin embargo, en el borde del negativo, quedó esa última foto a medio pasar, esa que disparaste deprisa antes de sacar el carrete. Tu mente vuelve a esa última imagen latente y te dice: “Esa foto que se quedó sin revelar también era buena”.
No es un drama; las fotos importantes, las que narran tu verdadera historia y tu éxito, ya están impresas y lucen en el álbum. Siempre quedara esa última foto que se quedaba en el carrete, pero ya no necesitas comprar líquido de revelado, ni entrar en el cuarto oscuro; el álbum ya está completo y a luz del día el conjunto es excelente. ” Hay que pensar en el próximo carrete o la próxima cámara .
Lecciones del laboratorio de fotografía.
- Enfocarse: mirar solo lo que de verdad importa.
- Capturar lo importante: tratar de guardar los momentos felices en la memoria.
- Antes también había negativos: transformar los malos momentos en aprendizajes.
- Mejorar siempre: si la foto sale mal, hay que buscar otro enfoque, otro ángulo e intentarlo de nuevo.