Neurodivergente

El perfil neurodivergente describe a una persona cuyo cerebro procesa, aprende y se comporta de manera distinta a lo que la sociedad considera estándar o “neurotípico”. No es una enfermedad, sino una variación natural del desarrollo humano que influye en la atención, la comunicación y la percepción sensorial.


Condiciones más comunes
Bajo este término se agrupan diversos funcionamientos cerebrales, entre los que destacan:
TEA (Trastorno del Espectro Autista): Diferencias en la interacción social y la comunicación, con formas particulares de percibir el entorno.
TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad): Patrones de inatención, hiperactividad o impulsividad que afectan la regulación de las tareas y el enfoque.
Dificultades específicas de aprendizaje: Como la dislexia (lectura), discalculia (matemáticas) o dispraxia (coordinación).
Otras variaciones: Incluyen el Síndrome de Tourette o la Alta Sensibilidad (PAS).


Rasgos principales a nivel cognitivo
Procesamiento sensorial: Mayor sensibilidad o hiposensibilidad a luces, ruidos, texturas o sabores.
Atención: Tendencia a la hiperconcentración en temas de profundo interés, alternada con dificultades para enfocarse en estímulos rutinarios.
Estilos de aprendizaje: Procesamiento de información más visual, holístico o asociativo frente a modelos lineales.


Las personas con un perfil neurodivergente suelen poseer fortalezas únicas, como una alta creatividad, pensamiento lateral o gran capacidad analítica.

Puedes encontrar más información detallada sobre este enfoque cognitivo en portales especializados como Understood.org o la Asociación Americana de Psicología

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