los 2 gemelos

Esta famosa parábola reflexiona sobre la vida, la fe y la existencia tras la muerte. Dos gemelos en el vientre materno debaten si hay vida después del parto; uno escéptico duda de lo que no ve, mientras el otro cree en una existencia superior, la luz y la madre, simbolizando la vida eterna y la fe

Significado: Es un diálogo metafórico utilizado a menudo para explicar la creencia en una realidad espiritual o el más allá, sugiriendo que, al igual que los fetos no pueden imaginar el mundo exterior, los humanos no pueden comprender plenamente la vida después de la muerte física. 

El gemelo escéptico: Argumenta que la vida termina al nacer y que el cordón umbilical es la única fuente de vida, negando una existencia diferente y calificando de absurda la idea de una madre a la que no pueden ver.

El gemelo creyente: Sostiene que el parto es solo una transición hacia una vida con más luz, donde podrán caminar y comer, y donde se encontrarán con su madre (una metáfora de Dios) que los cuidará.


Hace unos días escuché la parábola de los dos gemelos, que ya conocéis, pero que es bueno recordarla de vez en cuando para vivir el día a día con esperanza. Dice así:

Dos gemelos en el vientre de su madre…

— Oye, ¿tú crees que vamos a quedarnos aquí mucho tiempo?

— Nos quedaremos aquí para siempre, eso está claro. ¡Aquí se está muy a gusto!

— No sé. Yo tengo la impresión de que después hay otra cosa.

— ¿Otra cosa?

— Sí, otra vida. Yo creo que estamos aquí para fortalecernos y prepararnos para lo que nos espera.

— Eso no tiene sentido. No hay un después. Lo que dices es una estupidez. ¿Por qué va a haber otra cosa? Yo no me imagino una vida más allá del vientre.

— Pues hay un montón de historias sobre “el otro lado”. Dicen que “allí” hay mucha luz, que hay muchas alegrías, muchas emociones, muchas cosas por vivir…Dicen, por ejemplo, que “allí” se coma por la boca.

— ¡Menuda tontería! Ya tenemos el cordón umbilical para alimentarnos. ¡Todo el mundo lo sabe! ¡Nadie se alimenta por la boca! Además nadie ha vuelto jamás de esa “otra vida” en la que tú crees. Todo eso son cuentos. La vida termina con el parto. Es así. No queda más remedio que aceptarlo.

— Perdona, pero no estoy de acuerdo. Desde luego, no sé cómo será exactamente la vida después del parto y no puedo probarlo. Pero sí que creo en la vida que viene después: veremos a nuestra mamá y ella nos querrá y nos cuidará.

—”¿Mamá”!. ¿Me estás diciendo que crees en “mamá”? ¡Ja! ¿Y dónde está?

— En todas partes, ¿no te das cuenta? Está ahí fuera, en todas partes, a nuestro alrededor. Estamos hechas de ella y gracias a ella existimos. Sin ella no estaríamos aquí.

— ¡Eso es absurdo! Jamás he visto a ninguna “mamá”. ¡No existe!

— No estoy de acuerdo. Esa es solo tu opinión. Porque a veces, cuando todo está en calma, puedas oírla cantar… Puedes sentirla cuando acaricia nuestro mundo… Estoy seguro de que nuestra verdadera vida empezará después del parto.


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